Nos fuimos a la ciudad de Limerick, y estuvimos dando una vuelta al Castillo del Rey Juan, del 1212, nos quedamos un rato por esta zona histórica y después nos fuimos hacia nuestro primer destino del día: los acantilados de Moher.
Para llegar a los acantilados de Moher, pasamos por varios pueblos costeros que eran muy bonitos, en uno decidimos meternos y perdernos entre sus casas pegadas al agua. Estos son: Lehinch y Liscannor.
Los acantilados de Moher hablan por sí solos: una naturaleza espectacular, con acantilados de una altura de 203 metros a los que realmente da miedo acercarse, y donde había también bastante viento.
Nos pareció muy curioso que el acceso turístico sea tan pequeño, y que al sur de las pasarelas del gobierno haya un cartel muy contundente que diga que pasarlas puede tener el riesgo de caer (ya que no tienen ninguna seguridad). Obviamente, todo el mundo pasaba y nosotros no fuimos menos, caminamos como 500 metros al lado del acantilado, apreciando cómo el agua, el sol y la piedra se mezclaban dando unas fotos espectaculares, aparte, tenías que ser bastante temerario para caerte (por suerte no vimos a nadie y había cientos de personas)
Los acantilados de Moher hablan por sí solos: una naturaleza espectacular, con acantilados de una altura de 203 metros a los que realmente da miedo acercarse, y donde había también bastante viento.
Nos pareció muy curioso que el acceso turístico sea tan pequeño, y que al sur de las pasarelas del gobierno haya un cartel muy contundente que diga que pasarlas puede tener el riesgo de caer (ya que no tienen ninguna seguridad). Obviamente, todo el mundo pasaba y nosotros no fuimos menos, caminamos como 500 metros al lado del acantilado, apreciando cómo el agua, el sol y la piedra se mezclaban dando unas fotos espectaculares, aparte, tenías que ser bastante temerario para caerte (por suerte no vimos a nadie y había cientos de personas)
Después de pasar varias horas apreciando la naturaleza, nos fuimos para Corofin y al castillo Leanameh para almorzar algo y continuar nuestro viaje hacia El Burren. No sabíamos bien que era, pero nos sorprendimos mucho al encontrarnos con tantas piedras.
El Burren es un paisaje de tierra caliza, con mucho viento, que emergió de los mares por algún movimiento geológico. Boireann es un término irlandés que significa "tierra rocosa".
Encontramos un montón de montañitas de piedras, que va haciendo la gente, y también hicimos nuestra propia montañita, para seguir conociendo este país. Como verán en las fotos, nos entretuvimos un buen rato entre tanta piedra jajaja, y obviamente llovizno un rato
Estas piedras que siguen no las pusimos nosotros así, sino que es una tumba neolítica de entre el 4200 A.C. y el 2900 A.C.. El lugar se llama Poulnabrone y la piedra superior tiene 3 metros de largo. Cuando hicieron excavaciones encontraron 33 cuerpos enterrados con objetos de la época, por eso y su ubicación se cree que este lugar era un centro de ceremonias y rituales muy importante.
Seguimos viaje y decidimos parar un rato en la ciudad de Kinvara, donde había una feria y mucha gente dando vueltas, siendo sábado entendible. Nos encantó su pequeño puerto con vistas al castillo Dunguaire al fondo.
Ya acercándose el atardecer decidimos buscar un B&B con vistas al mar, lo más cerca de nuestros destinos para el día siguiente, y por eso decidimos ir más allá de Gelway.
Ya acercándose el atardecer decidimos buscar un B&B con vistas al mar, lo más cerca de nuestros destinos para el día siguiente, y por eso decidimos ir más allá de Gelway.
Con casi los últimos rayos de luz llegamos al pueblo de Furbogh, que en realidad son todas casas a menos de 100 metros del mar, y ahí conseguimos un B&B bastante lindo, y con una ubicación espectacular. Con tanto viaje teníamos ganas de caminar y el dueño nos recomendó una senda al lado del agua (medio pantanoso), y que terminaríamos en un bar irlandes, y después podíamos volver caminando por la vereda de la ruta. Y fue eso exactamente lo que hicimos.
Una curiosidad del bar, fue que en 2-3 mesas altas, en una sala con tele grande, habia dos choperas en la mesa, una para cerveza negra (Guiness), y otra para cerveza rubia (Calberg). Estas choperas miden la cantidad de pintas (medio litro) que sirve, y después se paga. Nos pareció una excelente idea para partidos de fútbol, rugby, fútbol gaelico o lo que sea... no hay control!!! jajajajjaa
Una curiosidad del bar, fue que en 2-3 mesas altas, en una sala con tele grande, habia dos choperas en la mesa, una para cerveza negra (Guiness), y otra para cerveza rubia (Calberg). Estas choperas miden la cantidad de pintas (medio litro) que sirve, y después se paga. Nos pareció una excelente idea para partidos de fútbol, rugby, fútbol gaelico o lo que sea... no hay control!!! jajajajjaa
1 comentario:
Todo ¡impresionante!. Besos
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