Nos despedimos de San Martín y bajamos por el camino de los 7 lagos hasta Villa lago Meliquina, un pueblito muy tranquilo y donde por suerte no corría nada de viento. El lago parecía un espejo. Increíble lugar!
Pasado el mediodía y con bastante hambre fuimos al Lago Hermoso, donde el viento ya se había levantado y empezaba a refrescar. Comimos en el restaurante manejado por una española y disfrutamos del paisaje.
Seguimos por el camino hacia Traful, parando en un par de cascadas.
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