Llegamos al mediodía a Oporto con Miky y la verdad la ciudad no nos dió una muy buena impresión: parecía más enquilombada, sucia y peligrosa que Madrid. Pero por suerte fue una mala primera impresión y la ciudad nos deslumbró con su belleza cada hora que pasamos en ella.
Empezamos recorriendo la ciudad cerca de donde estaba nuestro hotel, al lado de la estación de trenes de São Bento y llegamos hasta la Torre dos Clérigos, de donde pudimos ver el mar y el Duero.
El barrio de la Ribeira es la zona más linda de Oporto (para mí) y está protegido por la UNESCO.
El río Duero marca el fin de la ciudad y del otro lado se encuentra Vila Nova de Gaia, que es donde se instalaron por ley todas las bodegas de vinos del duero.
Los barcos que tradicionalmente transportaban el oporto se llaman rabelos y están decorativamente en el Duero.
Tomamos un barco y nos fuimos a ver los 5 puentes que están cerca de la Ribiera. El más importante es el Ponte de Dom Luís I, que por arriba pasa el metro y es peatonal, y por abajo pasan autos y camiones.
El río Duero marca el fin de la ciudad y del otro lado se encuentra Vila Nova de Gaia, que es donde se instalaron por ley todas las bodegas de vinos del duero.
Los barcos que tradicionalmente transportaban el oporto se llaman rabelos y están decorativamente en el Duero.
Tomamos un barco y nos fuimos a ver los 5 puentes que están cerca de la Ribiera. El más importante es el Ponte de Dom Luís I, que por arriba pasa el metro y es peatonal, y por abajo pasan autos y camiones.
Lástima que cuando nos encantamos con la ciudad teníamos que continuar viaje para conocer este país...
Hotel Peninsular (Rua Sá da Bandeira 21): muy bien ubicado, precios ok, pero antes de reservar chequeen la habitación, porque varía mucho de una a otra. El desayuno estaba muy bien... jeje
Miky, si queres agregar algo al relato: adelante!!!
To be continued...
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