Fuimos a lo de Marin a dejar la valija, nos atendió la novia, y después nos fuimos a encontrar con él media hora para después ir solitos a conocer la ciudad.
Es una linda ciudad, chiquita, y de paso. Esa tarde nos alcanzó para recorrer toda la parte más antigua, y el clima estaba divino, con solcito y todo.
La ciudad se divide en 2: ciudad alta y ciudad baja.
Empezamos en la ciudad alta, en la plaza de ban (gobernador) Josip Jelačić (1801-1859). Fue un conde que abolió el sistema feudal y convocó las primeras elecciones del parlamento croata (Sabor). Se le considera un héroe nacional y el billete de 20 kunas lleva su imagen.
Seguimos hacia la catedral, pasando por el mercado de frutas a cielo abierto (Dolac), que justo estaba cerrando. La catedral de la Asunción de la Virgen María es uno de los símbolos de la ciudad y nos encantó. Dentro de la iglesia hay una inscripción bien grande en alfabeto glagolítico. Y enfrente hay una fuente con una virgen dorada en lo alto y abajo 4 ángeles dorados que representan las virtudes cristianas (fe, esperanza, castidad y modestia).
Dentro de la puerta de piedra, que es la antigua entrada a la ciudad alta, está en el pasillo la capilla de la Madre de Dios, que se creó en torno a una pintura que sobrevivió por puro milagro a un incendio en 1731. Desde entonces es lugar de peregrinaje y hay placas en toda el pasillo, con pedidos y agradecimientos, y lugares donde poder encender una vela en honor a la virgen. Santa María es la protectora de la ciudad de Zagreb.
En la plaza de San Marcos está la Iglesia Parroquial de San Marcos, del siglo XIII, y reconstruida en el siglo XIX cuando le ponen el tejado tan característico con los escudos del reino de Croacia, Dalmacia y Eslavonia, y la ciudad de Zagreb.
Seguimos recorriendo las calles de la ciudad alta y después nos fuimos para la ciudad baja, con sus plazas, teatro, estación de trenes y el archivo general croata, con lechuzas en su tejado.
A la nochecita nos fuimos de vuelta a lo de Marin, para comer una rica pizza croata, charlar y después ya nos fuimos al aeropuerto para volar a Barcelona. Tuvimos 6 horas en el aeropuerto, durmiendo en los bancos, hasta que a las 7 de la mañana salió nuestro vuelo a Madrid.
La verdad, Croacia nos encantó, y ya dijimos que si volvemos va a ser con barco, así podemos disfrutar más de su costa. Ya lo veremos...
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