domingo, 19 de diciembre de 2010

Edfu y esclusa de Edna

El día de hoy es casi todo por el Nilo...

Comenzamos visitando el Templo de Edfu, también hecho por los ptolomeos en 237 a.C., siguiendo la línea arquitectónica de sus predecesores para ganarse la confianza del clero y el apoyo del pueblo. Está dedicado a Horus, y está catalogado como el mejor conservado de Egipto.

Su estructura está levantada hacia el Oriente, siguiendo el camnio del sol que desaparecía al atardecer en la cámara sagrada, el lugar más oscuro y elevado del templo. En la fachada simétrica se ve a Ptolomeo III venciendo al enemigo ante la presencia de Horus. En su entrada hay dos halcones de granito, con la figura del emperador entre las patas, dando la bienvenida a los visitantes.



Luego, hay un patio abierto redeado de columnas de troncos de palmeras. Y aparece el disco solar alado, que tanto le gustó a Dal. Dos estatuas de Horus flanquean la entrada a la pronaos, donde están las salas hipóstilas y el santuario. La primer sala hipóstila tiene 18 columnas gigantes con capiteles variados, con las paredes con relieves de ofrendas y rituales y el techo con representaciones astronómicas.

A Dal le encanta el dios con cabeza de ibis, Thot, dios de los sabios y patron de los escribas.

En el santuario o sala de la barca sagrada se encuentra el pedestal para la barca que es una copia del original, que está en el Museo del Louvre en París.



A ambos lados de la pronaos hay pasillos con relieves sobre el mito de Horus, y que relatan la lucha entre el bien y el mal. Dice la leyenda que el templo fue levantado en el lugar donde Horus y Seth (el asesino de Osiris) se enfrentaron, con la victoria del dios halcón. Con su triunfo, Horus logró que las puertas del cielo se abrieran y que Egipto quedase purificado del mal.

El dios halcón perdió un ojo durante el enfrentamiento con Seth, que pudo recuperar gracias a la magia de su madre, la diosa Isis. Este es el origen del amuleto egipcio conocido como Ojo de Horus.

Si ven bien las fotos, verán que muchas figuras están como borradas. Esto fue hecho por los egipcios católicos mucho antes de que se considerara este templo como Bien Histórico del país. Una lástima, porque también estuvieron viviendo acá dentro y los techos estaban llenos de hollín, pero por suerte las figuras mejor conservadas son las más bajas, ya que la arena cubría casi dos metros del templo.

Les cuento un poco más de mitología: Osiris era el rey de Egipto, respetado, querido y admirado por su pueblo, a quien enseñó el cuidado de las artes, el uso de la agricultura y de las ciencias. Tal fue su perfección y sabiduría, que su éxito despertó los celos de su hermano Seth.
Seth convocó un banquete al que también invitó a Osiris. Durante la celebración, Seth se las ingenió para promover un juego y hacer que su hermano se introdujera en el interior de un ataúd. En ese momento, Seth y sus compinches cerraron la tapa y lo arrojaron a las aguas del río Nilo, logrando que su cuerpo se dispersara por el país.
Isis, la mujer de Osiris, rota por el dolor, emprendió la búsqueda de su marido para recomponer su cuerpo y momificarlo. Su tenacidad fue recompensada y las distintas partes encontradas, salvo el sexo del dios, que había sido devorado por un pez del Nilo. Isis logró revivirle y devolverle la virilidad. De la unión nació Horus, que acabó vengando la injusticia cometida contra su padre tras enfrentarse con Seth. Tras su victoria, el trono de Egipto pasó a ser suyo y su padre nombrado "juez de los muertos".

Una curiosidad: los cartuchos de las diosas Isis y Hathor son similares, pero son fácilmente distinguibles. Las figuras son iguales: una mujer con cuernos de carnero con un sol en el medio, pero es importante ver el cartucho que suele estar a un lado. El cartucho de Isis, la madre de Horus (suegra), tiene un trono, y el cartucho de Hathor, mujer de Horus (nuera), tiene una jaula con un pájaro. jaja


Volvimos al barco y seguimos en nuestro crucero por el Nilo. Una lástima que no hacía tanto calor como para meterse en la pileta que teníamos en cubierta, pero pudimos disfrutar del paisaje y del sol en nuestras caras de invierno hasta que tuvimos un mejor entretenimiento cuando llegamos a la esclusa de Edna.


Los bereveres de la zona nos estaban esperando para ofrecernos manteles, que hacían un bollo y lo tiraban a cubierta, todo para convencernos de comprarles algo. ¿y cómo les tiro la plata? Ya están avivados haciendo esto durante años, todos los días, entre 50 y 200 veces por día: te tiran un tubo del rollo de fotos, con arena, así les ponés los billetes y se los devolvés, esperando que no caiga nada al agua de la esclusa. Nos llamó la atención que estaba lleno de nenes que estaban pidiendo (como decían nuestros compañeros de viaje: ¡los egipcios creen que a los turistas les salen euros por las orejas!). Mari les tiró una bolsa de caramelos, y terminó en el bolsillo de uno de los adultos (¿será casualidad que tenía una tremenda panza?)...


Seguimos navegando hasta el atardecer, y la luna nos iluminó la tarde y noche, hasta que hacía demasiado frío para quedarse arriba. Miren el minarete de la última foto... en Egipto las luces fluorescentes se usan en los minaretes, porque no hay lugares de mala muerte! jaja

1 comentario:

GR dijo...

Magnífico relato. Felicitaciones!!