lunes, 20 de diciembre de 2010

Luxor

Como estábamos medio complicados con los tiempos, nos hicieron cruzar el Nilo en un barquito a motor, en vez de dar una gran vuelta para poder llegar al Templo de Luxor.

Cuando caminábamos los 150 metros hasta la entrada del Templo tuvimos la oportunidad de ver en vivo y en directo una pelea (con látigos, cuchillo en mano, persecución) entre dos chicos que tenían un carro tirado por caballos, para pasear a los turistas. Se ve que uno se lo robó al otro, y salió corriendo a perseguirlo, a lo que el primero se tiró hacia atrás, al techo del carro de los caballos. Estuvieron así 2 minutos, hasta que otros de otros carros los separaron y nosotros entramos al templo, sorprendidos por el espectáculo.

El templo se termino durante el reinado de Amenofis III (XVIII dinastía), pero faraones posteriores (Tutankamón, Ramsés II, Alejandro Magno y emperadores romanos) aportaron nuevos elementos. Para su construcción Amenofis III utilizó un antiguo santuario hecho por la reina Hatshepsut y Tutmosis III cien años antes.

Está edificado a tres dioses: Amón (dios creador), Mut (su esposa) y Jonsu (su hijo). Ellos son la triada tebana. Y es uno de los edificios más representativos de Egipto.

En la entrada hay sólo un gran obelisco, pero hasta 1836 había uno análogo a su lado, pero el Estado Egipcio (Mohammed Alí) se lo regaló a Francia (Luis Felipe de Francia) y hoy se encuentra en la plaza de la Concordia de París. En realidad les habían regalado los dos, pero como fue muy problemático llevarlo hasta París (tardaron 2 años), dejaron el segundo ahí, hasta que en 1981 Francia devolvió oficialmente el regalo del segundo obelisco, y es así que pudimos verlo en su lugar original. Es muy cómico saber que Francia le devolvió el gesto a Egipto regalándoles un reloj, que se encuentra en la mezquita de alabasto, en el Cairo, pero que SÓLO funcionó 2 días. jajaja Nos contaba un cariota que para ellos hubiera sido mejor que no les hayan regalado nada, en vez de quedar como tontos.



El detalle que hay en la ropa de los faraones y sus esposas es increíble para que esté hecho en piedra, y todos los rincones del templo están jeroglafiados por todos sus lados.

También pudimos apreciar las diferencias en los jeroglíficos de la era antigua y de la era de Alejandro Magno. Estos últimos son mucho más toscos, sin tantos detalles y con diferencias en la postura de las figuras. Es fácil verlo en el templo, porque justo están en paredes opuestas, entonces a tu derecha están los antiguos, y a la izquierda los de la era alejandrina. Fue un muy buen detalle de nuestro guía turístico Mohammed.



La avenida de esfinges que está en su puerta en el pasado era de 2 kilómetros y unía Luxor con Karnak, y era el recorrido que se hacía cada año en la fiesta de Opet. En esta fiesta las estatuas de los dioses Amón, Mut y Jonsu eran llevadas en procesión de Karkak a Luxor. Durante esta festividad se celebraba el renacimiento deífico del faraón para reafirmarle en el poder. Amón, que asumía el semblante del soberano, se encontraba con la reina, que era informada por el dios Thot de su futura maternidad. Entonces, Amón ordenaba a Khnum, el alfarero divino, que modelara al niño en gestación junto con su "ka" o esencia celestial. La soberana, con ayuda de las diosas, daba a luz a un hijo, que recibía las promesas de larga vida y era coronado faraón. Así lograban que su figura quedara regenerada y reafirmada un año más, pudiendo garantizar otros 365 días de prosperidad para el pueblo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Todo fantástico y muy bien relatado.

Norma M. dijo...

Anónimo soy yo Norma M., se me escapó el comentario.

Dal dijo...

Gracias Norma ! Ya estamos ambos devualta en BsAs. Arreglemos un dia para vernos por el centro o te venis al dpto cuando puedas.

Muy lindo post amor !!