Empezamos por visitar el Valle de los Reyes, que está en la antigua Tebas. Entramos a tres tumbas, dos de Ramseses y una de Setis. Como no dejaban sacar fotos ni bajamos la cámara, pero por suerte Mari sacó algunas con el celular.
De las 62 tumbas que hay en el valle sólo 3 fueron encontradas intactas: las de Tuya y Yuya, bisabuelos de Tutankhamon, y la de Tutankhamon (descubierta en 1922) cuyos tesoros están en el Museo del Cairo.
Ya que por lo saqueos en la antigüedad no era seguro contruir pirámides ni monumentos llamativos, los faraones a partir del 1500 a.C. decidieron que sus restos esperaran el paso al más allá en este lugar que fue específicamente escogido por la forma piramidal que tiene la montaña. Nuestro guía Mohamed nos contaba que hasta estiman que la punta de la montaña fue tallada para asemejarla más a una pirámide. También el clima favorecía que las momias se conservaran bien.
Una de las tumbas que visitamos fue la de Ramses VI (Nro. 9) que fue mandada a construir por Ramsés V, pero fue usurpada por su sucesor... jeje. Tiene un muy lindo techo abovedado, decorado con escenas astronómicas, del libro del Día y la Noche y una representación de la diosa Nut tendida bajo el cielo nocturno y bajo el cielo de la mañana.
Se podía visitar la tumba de Tutankhamon a tres veces el valor de la entrada al Valle, y como el guía nos dijo que estaba vacía y que sus pinturas no eran tan buenas como las otras que vimos, nadie la visitó.
Un poco de historia: las tumbas eran concebidas para asemejarse al más allá. Las pinturas y relieves abordaban la vida futura y la existencia del faraón, y hacían referencia a libros sagrados.
Los seguidores de Ra (o Amón-Ra) creían que el Valle de los Reyes era cruzado cada noche por este dios, y que los sepultados en él deseaban obtener un pasaje para la barca sagrada. Para ello debían conocer los textos mágicos, que estaban macheteados en las paredes de las tumbas. Una vez a bordo de la barca, eran conducidos al reino de Osiris, dios de los muertos, donde se les juzgaba. Quienes superaban la prueba, embarcaban en una segunda barca sagrada y ponían rumbo al este, donde, tras vencer a las fuerzas de la oscuridad y muerte, lograban vivir para siempre y ser inmortales junto a Amón-Ra.
En Tebas, las casas estaban situadas en la orilla occidental del Nilo, donde nace el sol, mientras las tumbas están en la orilla oriental (donde se pone el sol).
Seguimos viaje hasta el Templo de Hatshepsut, hecho por una faraona Hatsehpsut de la XVIII dinastía, siendo la obra más colosal de la reina por su extraordinario emplazamiento y por su extraordinaria concepción. Los cristianos lo convirtieron en monasterio y lamentablemente mutilaron buena parte de sus relieves paganos, pero por suerte pudimos ver muchos colores en sus paredes, y tras la restauración hecha hace unos años, la magnitud de este edificio.
Nos ubicamos en la historia: cuando murió el faraón Tutmosis II, su esposa la reina Hatshepsut asumió las funciones de su marido, por delante de su hijo bastardo Tutmosis III (hijo de su cónyuge y una concubina llamada Isis). Ella mandó como regente, para acabar proclamandose faraona. Adoptó para ello la iconografía, titulación y acciones de los reyes, llegando incluso a vestir como ellos. Todo lo consiguió gracias a un carácter fuerte, una astucia portentosa y al apoyo "interesado" del clero de Amón, que logró incrementar su poder e influencia.
Durante su reinado floreció la expresión artística y comenzó la práctica de escribir los textos funerarios en papiros. Su reinado fue un periodo de paz y prosperidad para todo el país.
Tras su muerte, muchos de sus monumentos fueron destruidos y su nombre tratado de borrar de la historia. Además de una posible venganza, se habla de la posibilidad que su sucesor Tutmosis III se viera en la necesidad de reforzar la sucesión masculina al trono.
Nos divertimos un rato en el mini trencito que nos llevó 150 metros hasta la puerta del Templo y ahí tuvimos tiempo para recorrerlo tranquilos.
A la izquierda del templo está el Santuario de Hathor, con capiteles hathóricos (columnas con capiteles en forma de mujer con orejas de vaca) y representaciones de Hathor en forma de vaca, dándole leche a la faraona. Obviamente la vaca representa a la diosa Hathor y, por tanto, era sagrada.
A la derecha del templo está la capilla de Anubis, que como sigue techada tiene muchísimos colores en las paredes y en el techo.
A la derecha del templo está la capilla de Anubis, que como sigue techada tiene muchísimos colores en las paredes y en el techo.

Nuestro próximo destino fue los colosos de Memnon, que son dos estatuas de 18 metros de altura representando a Amenofis III, que se encontraban protegiendo su templo mortuorio (del cual no quedó nada).
Existe una leyenda que habla de los cánticos de uno de los colosos al amanecer. Estos sonidos mañaneros fueron interpretados como los lamentos o lágrimas de rocío que profería la diosa Eos por su hijo Memnón, rey de Etiopía, asesinado por Aquiles durante la guerra de Troya.
Existe una explicación más real: en el terremoto del año 27 a.C. agrietó la estructura del coloso, por cuyos huecos el viento silbaba dulces melodías.
El milagro del coloso cantante se extendió por todo el mundo, dando pie a numerosas peregrinaciones. El emperador romano Adriano fue uno de los célebres personajes que acudió a este paraje. Desgraciadamente, otro emperador romano, Septimio Severo, acabó con tan inspirador cántico cuando reparó la estatua en el año 199 d.C. Tan mítico sonido dejó de escucharse, poniendo fin a una leyenda que durante más de 200 años había alimentado los corazones...



2 comentarios:
Todo absolutamente fantástico, pero ... ¿qué es eso de que los reyes se "macheteaban" los textos sagrados?.
Gracias, quien quiera que seas... :)
Machete es culeta en castellano español.
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=machete
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